Fueron unos pocos espasmos y ya, el, su cuerpo, su ser, y todo lo que conocía, se transformó en cenizas.
De un lado o de otro lado, seguía intacto en su levedad, fue como una de esas peliculas con un final mas o menos... horroroso.
- ¿por que habres el frasco y ries a carcajadas?-
-¿por que estas botando las pastillas al inodoro mientras sigues riendo?-
-¿por que las pildoras tiñen el agua del escusado decolor amarillos, si el relajante muscular es blanco?-
-¿cuando hiciste el cambio HIJO DE PUTA?-
volvió a su dormitorio mientras le gritaba, tomó el frasco con relajantes musculares y durmió impávidamente toda la noche...
Mientras mis lágrimas cubren el lánguido espacio donde nos acomodabamos para poder hablar sobre nuestras extrañas vidas.
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