jueves, 16 de agosto de 2007

Quien sabe...


Era un día a medias lluvioso. Apenas caminaba con esos pantalones apegados al cuerpo. Había sido un pésimo día, uno de aquellos en que es preferible que nadie sepa nada, que nadie mencione nada. Pero por mas que uno lo desee, no estamos solos en el mundo.
Tímidamente el abre la puerta. E inmediatamente, ocurre lo que había imaginado.
-Tú...-dice la mujer sentada en el sillón y con los ojos quebrados.
-Por favor, hoy no...
-¿así que piensas y sientes que puedes destruir mi alma conociendo solo una fracción?
-¿que?¿de que me estas hablando? No estoy listo para escuchar tus corrosivas palabras, tus vinagres sentimientos.¡¿quieres esparcir la hiel con disfrazadas caricias?!
-No necesitas dañarme, no te sentirás mejor.
-Yo me daño...¡tu lo vez!-inhala aire con desesperación-Pero aun confío en ti. Aun puedes curarme.

2 comentarios:

6852 dijo...

y como cada palabra sutil se convierte en una de profundo odio y sin dejarde lado el cariño q es imposible borrar , es imposible no notar su presencia

y el optimismo


hermozo fala

cuidate arto

6852 dijo...

y es imposible q seai mas linda fala


estai en el limite

:)